La voz que dice...
Diría que he vuelto, pero ¿A dónde? de la escritura nunca me fui. No puedo ser otra persona que me gustaría ser. Frustrada hago lo único que sé, ser...yo. Como un castigo, como un dolor. Como si estuviera condenada a ser siempre insuficiente, nunca lo suficiente buena para ser otro yo, simplemente...como un ángel caído que sufre no poder volar, así soy yo. Pero nunca sentí el valor del aire. Sólo lo soñé. Ojalá poder vivir en otro mundo donde la existencia de mi presencia no fuera dolorosa, donde ser yo no estuviera mal, donde ser yo no provocara sufrimiento al resto de la gente. NO. No quiero ser otro yo...quiero ser...yo. Libre. Valiente y Feliz. Pero...¿Qué es ser feliz? Yo no lo sé. ¿Lo sabes tú? tal vez...o tal vez no. Nadie lo sabe porque es sólo una ilusión. Ellos dicen, ellas dicen, pero nadie es yo. Sólo yo sé qué se siente siendo yo y eso es mi perdición. Ella no puede ayudarme porque Ella tampoco soy yo y entonces sólo podría ayudarme yo pero...quién cojones es es...