A veces desearía estar llena de flores

Hace tiempo que vengo dudando de si dejar del todo la escritura o si lanzarme ciegamente a ella. 
Es como dejar de hablar. Una vez que lo consigues, que haya silencio, es extraño volver a comunicarse haciendo ruido. 
No comprendo el mundo y su sonido. A veces desearía poder desconectarme los oídos. Así nada me afectaría, nada me dolería, sólo ausencias, sin recuerdos dañinos. 
Otras veces me alegra poder oír los pájaros. Rara vez incluso me hace feliz oírme reír. 
Sigo prefiriendo escribir. Describirte mi risa, que suena bruta, rota y descompasada. O las miradas cariñosas, que vienen seguidas de un sonido más suave, un beso, un roce. 

A veces desearía estar vacía para poder llenarme de flores, flores de colores vibrantes, cuyo olor atraería a las abejas y todo se llenase de sonidos zumbones. 
Otras creo que soy cristal, tintineante. De día reflejaría el Sol, de noche el vacío. Nuevamente sería un tiempo de descanso. Sin ruidos. Sin sentidos extraños. 

Cuando deje de sentir que tú me leerías, dejé de ver sentido a la poesía más bella y pasé a escribir lo que no decía, lo que de sentido carecia...

Y es que no puedo llenarme de agua y ser marea. Como tampoco puedo encajar en una vida que no sea mía... No me atrevo a escribir, ni a no hacerlo, pues sólo me atrevo a sentir...si hay guerra, paz, silencio y ruido de por medio.


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